jueves, 15 de octubre de 2009

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Practica la escucha activa

Escuchar a un cliente es básico para entender lo que necesita o la problemática que nos plantea y, aunque parezca fácil, no lo es. La escucha activa es una habilidad de comunicación que se puede potenciar y que favorece, sin duda alguna, una buena relación con el cliente.Por eso, te indicamos una serie de pautas que pueden serte de utilidad: Para que el cliente hable, tú has de intentar hablar menos.

Piensa en lo útil que te será escuchar, porque así sacarás más información del cliente. Aunque te resulte difícil, respeta la forma en la que se comunica tu interlocutor.

Manifiesta tu disposición a escuchar e indícalo verbalmente: "sí dígame, le escucho". No emitas juicios, se neutral aunque te cueste. Escuchar a alguien no significa que esté de acuerdo con lo que dice. No rechazar lo que la otra persona está sintiendo o diciendo, por ejemplo "oiga, no es para ponerse así". Evita lo que se denomina el "sindrome del experto", que consiste en anticiparse a la idea que expresa tu interlocutor. En definitiva, escuchar te permitirá conocer las necesidades del cliente y establecer una mejor solución a sus demandas y exigencias.

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